
Hoje decidi convidar mais uma voz para fazer parte dessa travessia que é o meu livro. Entrei em contato com Vítor González, artista espanhol que trabalha com arte celta — uma expressão que dialoga diretamente com a essência do projeto e com as sonoridades que escolhi para a minha música.
Desde o começo, quis que este livro não fosse só sobre histórias de resistência, mas também um espaço de encontros. Vítor representa uma dessas conexões raras, que atravessam fronteiras e tempos para manter vivas as raízes e as linguagens da alma.
Enviei a ele o convite para uma breve entrevista, com duas perguntas que tocam justamente o que mais me inquieta: os desafios de ser artista hoje, ainda mais dentro de uma tradição como a celta, e o conselho que ele deixaria para aqueles que, como nós, insistem em criar e preservar sua identidade em meio às tempestades.
¿Cuáles son, en tu opinión, los principales desafíos de ser artista en estos tiempos, y aún más cuando se trabaja con arte celta?
No sé si lo que yo pueda opinar es aplicable a otras personas. Creo que toda la gente creativa sigue unas motivaciones propias, íntimas y personales, el fuego interior que nos impele a dibujar, a escribir, a componer puede ser distinto en cada uno de nosotros, pero a todos nos empuja a crear. El deseo de crear es universal, pero cada uno buscamos nuestra propia motivación, nuestro propio “combustible” para echar a andar nuestra creación.
Decía el cantautor español Luis Eduardo Aute que dedicarse al arte es una forma de no renunciar a nuestro espíritu infantil, de mantener la curiosidad y la libertad del pensamiento incorrupto de los niños. Ser artista es una forma de no crecer, de no renunciar a seguir siendo niños.
Y no estoy seguro si la intuición de Aute era correcta, pero sí creo es una argumentación bella de lo que implica ser artista y me identificó mucho con ella, porque convierte el acto de la creación en algo universal y no sujeto a normas académicas ni al juicio de terceras personas… todos hemos sido niños, todos tenemos la capacidad de ser artistas y, el arte, no es algo que se hace por la obtención de un reconocimiento social o económico sino por el mero e íntimo placer de crear.
Cada uno creamos nuestro propio lenguaje personal para expresar nuestro arte, ese léxico se alimenta de nuestras influencias, de nuestras lecturas, de nuestros gustos y de nuestras fobias… una parte de nuestro lenguaje personal es heredado, se inserta en una tradición y prospera dentro de ella. Heredamos una melodía que ya tararearon nuestros abuelos y luego nuestros padres; nosotros volvemos a interpretarla aportándole nuestros propios elementos y sentimientos, le damos nuestro propio aire contemporáneo pero la melodía básica permanece y se mantiene viva y pasa a nuestros hijos. Eso es para mi la cultura celta (o cualquier otra cultura étnica en realidad), es un hilo conductor que nos conecta con el pasado y el futuro, algo que trasciende nuestra mortalidad y nuestro individualismo: interpreta tu melodía, hazla tuya y de tu momento, pero sé consciente de que, esa melodía, ya fue interpretada por otros que vivieron generaciones antes que tú… Y seguirá siendo interpretada cuando tú no seas más que polvo. Eso significa para mí ser “celta”.
¿Qué consejo le darías a los artistas y músicos que desean resistir, crear y mantener su identidad artística en tiempos difíciles?
Siempre son “tiempos difíciles” para los artistas

Que busquen dentro de ellos, de su familia, de su comunidad… el verdadero artista trabaja para expresar algo que lleva dentro, algo que le quema, lo hace por pura necesidad existencial. Las dificultades externas siempre están ahí, no creo que afecten significativamente a los creadores, porque la creación es un proceso endógeno donde lo que ocurre fuera de tu estudio tiene una importancia relativa o ninguna… lo importante es saber si tenemos algo que decir, una opinión que merezca la pena expresar… si estamos convencidos de eso nos enfrentaremos a la crítica, al mercado, a la censura y a todos los que nos quieran silenciar.
